Una de esas atracciones es el motivo de esta entrada, es fácil contratar un paseo o excursión por el desierto que rodea la ciudad. Por aproximadamente 35 €, te vendrán a recoger a tu hotel, te llevaran a la estación central de quads y te guiaran a través de los caminos polvorientos del Sharm.
Es aconsejable llevar algún tipo de pañuelo o similar para taparse la cara ya que se levanta mucho polvo con el paso de los quads y no es una sensación agradable que la arena se meta en los ojos, boca y oídos. Si no dispones de esta prenda, los siempre dispuestos tenderos te venderán una por 3 o 4 euros.
El viaje dura unas dos horas, y se hacen dos descansos. El primero frente a una pared de piedra de mas de una docena de metros, ante la cual el sonido rebota creando un efecto eco mas que perceptible. Puedes gritar tu nombre en dirección a la montaña y veras como reverbera.
La segunda parada se realiza en una jaima regentada por lugareños en la cual te ofrecerán algún refresco y te para calmar la sed del desierto.
Si tienes suerte en este punto del camino ya habrás visto ponerse el sol y en este lugar es de los mayores espectáculos de los que podías disfrutar. Después de teñirse el cielo de rojo, la oscuridad se cierne y es hora de encender la luz del quad. Así sera la ultima parte del viaje con poca luz ya que casi es de noche y con las luces de todos los quads dando forma al camino de regreso a la estación de quads.

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